CASTELLDEFELS - JABALÍ - KM.6 - BEGUES - CAMÍ PARC DEL GARRAF - TEMPLO BUDISTA - CAMÍ DEL MIGJORN - CAMÍ A SITGES -FONDO DE LES LLENTILLES - CAMÍ DE VALLGRASSA CENTRE - CENTRE ASTRONÓMIC DEL GARRAF - CAMÍ A OLESA DE BONESVALLS - OLESA DE BONESVALLS - BEGUES - GAVÁ - CASTELLDEFELS
Duración: 6 h. (de 8'15 a 14'20 h aprox.)
Velocidad máx. 65 Km/h

Hemos subtitulado "descomunal" a esta ruta, porque no encontrábamos un calificativo más apropiado. No hay más que ver la cara de Gerardo en la foto de cabecera: estábamos inquietos por cómo se iba a desarrollar la jornada. Y la jornada, lo aseguro, no defraudó.
Inicialmente la ruta iba a tener forma de "chupachup" con el palo de Castelldefels a Begues, y el gran círculo que comprendería ir hacia el templo budista del Garraf, y en sentido de las agujas del reloj, trazar un gran círculo por Olesa de Bonesvalls y reconectar de nuevo con Begues por montaña. Esa era la idea inicial. Pero "al loco" del grupo, un servidor que hace las veces de bloguero, se le ocurrió trazar otro círculo en el extremo sur de la ruta inicial: continuar dirección Sitges y dar otro gran rodeo, esta vez en sentido contrario a las agujas del reloj, y reconectar en la entrada de la urbanización del Palau Novella con el resto de la ruta. Es decir, trazar un ocho más el mencionado palito del final. En resumen, lo que iban a ser unos 56 a 58 kms, se convirtieron finalmente en 73. Dicho de otra forma, lo que iba a ser una travesía normal, se convirtió en una durísima prueba física y mental. Llegamos exhaustos, eso sí, tremendamente felices.

Partíamos a las 8'-, más felices que unas perdices, cuando el mencionado loco cayó en cuenta que se había dejado en casa el necesario gps (íbamos a rodar por tramos inéditos): ¡¡cabesita loca!! como diría mi madre. Enderezado el entuerto, retomamos el pedaleo, superando la primera dificultad importante del día: el conocido en el entorno biker como "el jabalí". Allí pudimos calentar y enfrentar la segunda gran dificultad de la jornada: la entrada al parque natural del Garraf. A Stoian le encanta, pero un servidor tiene pesadillas recurrentes con ese martirio de pista. Aquí se nos ve en la cima (442 m) y a Gerardo con la misma cara de preocupación. No iba desencaminado...
Llegamos finalmente al templo Budista. Allí descansamos un ratito, nos rebastecimos de líquido, comimos alguna cosa y, tal como explicamos al inicio, nos dispusimos a alargar la ruta dirección Sitges.


Aunque un servidor ya había hecho ese tramo, no recordaba los tramos realmente complicados que tenía. Allí tuvimos que superar, por tercera vez, unas rampas que quitaban el hipo. No resultaron largas, pero su inclinación te llevaban a que la bici tendiera a hacer caballitos con cada pedalada. Y ya llevábamos unos kms. a cuestas...
Eso sí, hay que decirlo, el paisaje: ¡ P R E C I O S O !
El bosque, idílico, con unos tonos de verde que te dejaban embelesado.
En la foto, un inmenso árbol caído que nos llevó a pensar a todos en la necesidad de que el cristiano esté cerca de aguas saludable para que dé buenos frutos y no acabemos así.
Una vez coronada la cima, la satisfacción supera al sufrimiento. Como hemos dicho, estábamos tocados, pero no hundidos. Aún nos quedaba lo más desconocido: el camino hacia Olesa de Bonesvalls.


Justo al inicial el tramo hacia Olesa, en el punto que había que superar unos 200 m de pista estrecha y muy técnica, y que decidimos hacerla a pie por la dificultad que entrañaba, no topamos con una competición mtb en sentido contrario. Así que teníamos que echarnos a un lado, como podíamos, para dejar paso al centenar de corredores que nos pasaban rozando, algunos con más pericia que otros, todo hay que decirlo. Cuando acabaron de pasar, retomamos enseguida la pista normal, que nos llevó, sin apenas dificultades a Olesa en un divertido (y agradecido) descenso.
Allí tuvo que llenar alguno la botella de líquido.
Así que nos enfrentamos a la quinta, última y no menos terrible dificultad de la jornada: con la batería muy gastada enfrentarnos a las subidas, suaves, sí, pero sin descanso de los 8 kms hasta Begues, y, después, (la puntilla final) la circunvalación de Begues: terrible.
Pudimos llegar a la última rotonda de la ciudad, justo antes del descenso a Gavá, y superar los últimos kms hasta Castelldefels. El descenso fue rápido, alcanzando un servidor, tan solo dejándose llevar, los 65 Km/h como muestra una de las fotos del inicio.
Finalmente el premio: después de saborear un gélida cerveza, la comida juntamente con nuestras esposas, aderezada con risas, repaso de la jornada, y la amistad más fuerte, aún si cabe, de los componentes de este grupo de cristianos que aman el ciclismo de montaña.
¡Ya estamos pensando en la próxima!
¿Te apuntas?







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